LAN(d‭)-‬Party es un juego humano, es terrestre, es un juego de necesidades, de consumo contemporáneo:

«la emoción necesita consumir».

Metidos de lleno en la screen-era, este proyecto hace un viaje en el tiempo cohesionando los primeros ordenadores personales, los Windows 95, con los vídeos virales que invaden las redes sociales premonizando una realidad.

La ternura, el amor, la ira, la rabia, la ultra violencia, el sexo, el erotismo, la ostentación, el misticismo, el fanatismo, el poder… encuentran lugar en un intercambio de registros de miles de vídeos que atestiguan la realidad a través del tercer ojo –el móvil– y al mismo tiempo manifiestan un consumo pornográfico, señalando a modo de ensayo la suplantación de lo real en favor de una experiencia virtual. La intimidad juega entonces a dos bandas: desde el algoritmo que personaliza nuestro feed hasta el placer adictivo del consumo privado –sin interacción ni consecuencias–; « La Tele-Realidad» como una nueva droga de diseño

Cuerpo-máquina, el smart-finger y el sueño de IBM que auguraba una facilitación del trabajo en las oficinas

yuppies de los noventa dialogan en una sátira tecnológica con las Lan-party donde miles de geeks se reunían para intercambiar trucos de hacking y jugar a videojuegos en línea.

El cuestionamiento parte desde lo político, desde la instrumentalización de la información personal, en favor de ejercer poder sobre la masa, hasta la organicidad con la que se auto-reproduce una red, que siempre ha significado el último bastión de la libertad.










Repartidos en cuatro ordenadores Windows 98, clasifico por grupos de consumo y contenido emocional los videos virales Amor , Violencia, Espiritualidad y Narcisismo. Cada ordenador emite lo que de manera algoritmica, nos haya en la red según nuestro patrón de consumo. En lo pornográfico, hayamos desde las snuff movies del ISIS, que incitan al odio y promueven el terrorismo; cuyo lenguaje cinematográfico de la sangre, es absolutamente Hollywoodiense, hasta los videos de gatitos que arrancan sonrisas como píldoras. Sexo, poder y drogas, englobadas dentro del narcisismo, descubren la ostentación y despilfarro de cool kids, narcotraficantes, multimillonarios o gente normal que a través de las redes sociales, construyen la visión que quieren dar de si mismos. Una ficción casi desdoblada, como los tantos videos de UFOS, que no se saben si responden a la ciencia ficción, o a una verdadera grabación de un teléfono, en pleno avistamiento OVNI.

Así es como en plena busqueda de la curiosidad o de saciar la necesidad, asistimos a una suerte de manipulación dulce de las imágenes, en post de su comestibilidad. Una nutrición simulada, rápida y en cierto modo peligrosa, por su terrible capacidad adictiva. Un juego feliz o un sueño postcapitalista venido de Sillycon Valey, DATOS como moneda, o como herramienta de manipulación de masas. 

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